Microplásticos: amenaza invisible para la salud humana y el ambiente

 


Ante el intento de revertir la prohibición del uso de plásticos, es fundamental recordar el impacto devastador que los microplásticos tienen en la salud humana y en el medio ambiente.

Los microplásticos, pequeñas partículas de plástico de menos de 5 mm de diámetro, han invadido prácticamente todos los ecosistemas del planeta. Desde los océanos hasta el aire que respiramos, estos contaminantes están presentes en el agua, los alimentos y hasta en nuestro cuerpo. Su impacto en la salud humana y en el medio ambiente es motivo de creciente preocupación científica. A continuación, exploramos cómo estos fragmentos afectan nuestra salud y el equilibrio ecológico.

Estudios recientes han detectado microplásticos en la sangre, la placenta, el hígado, el sistema digestivo e incluso en el cerebro humano​​. Existen tres principales vías de ingreso de estas partículas al cuerpo:

  1. Inhalación: Se han encontrado microplásticos en el aire de espacios cerrados y abiertos, provenientes del desgaste de neumáticos, fibras de ropa sintética y productos industriales​. Al inhalarlos, pueden alojarse en los pulmones y generar inflamación, estrés oxidativo e incluso daños a nivel celular​.
  2. Ingestión: Los alimentos y el agua contaminados con microplásticos son una de las principales fuentes de exposición. Se han detectado en mariscos, sal, miel, cerveza y agua embotellada​. Una vez en el sistema digestivo, pueden alterar la microbiota intestinal, inducir inflamación y generar toxicidad en órganos vitales​.
  3. Absorción cutánea: Aunque menos estudiada, la exposición a microplásticos a través de la piel es una posibilidad. Cosméticos y productos de cuidado personal contienen microplásticos que pueden entrar en contacto directo con el cuerpo​.

El impacto de los microplásticos en el cuerpo humano es alarmante. Diversos estudios han revelado que estas partículas pueden inducir inflamación crónica, estrés oxidativo y respuestas inmunológicas anormales​. Además, se ha demostrado que pueden influir en el desarrollo de enfermedades como el cáncer. Por ejemplo, en estudios recientes se ha observado que los microplásticos pueden promover la proliferación de células cancerígenas en la piel y el pecho​​.

Los efectos tóxicos también incluyen alteraciones en el sistema endocrino, dado que los plásticos contienen aditivos químicos que pueden alterar la función hormonal. Estos disruptores endocrinos pueden contribuir a enfermedades metabólicas, infertilidad y trastornos del Desarrollo.

El impacto de los microplásticos no se limita a los seres humanos. Estas partículas han sido encontradas en el suelo, el agua y hasta en la atmósfera​. Su presencia en los ecosistemas acuáticos representa un riesgo significativo para la biodiversidad.

Se estima que los microplásticos representan el 75 % de los residuos marinos, afectando a más del 90 % de las especies marinas estudiadas​. Animales como peces, moluscos y aves marinas confunden estas partículas con alimento, lo que provoca problemas digestivos, malnutrición y alteraciones reproductivas. Además, los microplásticos pueden actuar como transportadores de contaminantes químicos y microorganismos patógenos, agravando su impacto ecológico​.

El suelo también está siendo contaminado con microplásticos a través del uso de fertilizantes derivados de lodos de depuradora, residuos plásticos agrícolas y la degradación de productos plásticos desechados​. En la atmósfera, las partículas pueden ser transportadas por el viento y depositarse en lugares remotos, como montañas y regiones polares​.

Dado el impacto devastador de los microplásticos en la salud humana y en el medio ambiente, es fundamental tomar medidas para reducir su producción y dispersión. Algunas estrategias incluyen:

  • Reducción del uso de plásticos desechables: Prohibir o restringir el uso de plásticos de un solo uso y fomentar alternativas biodegradables.
  • Mejoras en la gestión de residuos: Implementar sistemas de reciclaje más eficientes y promover la recolección de plásticos en océanos y ríos.
  • Innovaciones en la industria textil y cosmética: Desarrollar materiales que no liberen microplásticos al medio ambiente.
  • Mayor regulación y control: Establecer normativas más estrictas para reducir la contaminación plástica en la producción industrial.

Los microplásticos representan una amenaza silenciosa pero peligrosa tanto para la salud humana como para el medio ambiente. Su acumulación en los ecosistemas y en el cuerpo humano resalta la urgencia de tomar medidas para reducir su impacto. La ciencia sigue avanzando en la comprensión de los efectos de estas partículas, pero queda claro que la prevención y la regulación son clave para enfrentar este problema global.

No podemos retroceder: urge mantener la prohibición del plástico,

 *El autor es cirujano pediátrico, catedrático y escritor.


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