Independencia por Decreto: ¿Un Escenario Posible?
Recientemente, un grupo de abogados, economistas y activistas puertorriqueños presentó un documento en el que proponen que la independencia de Puerto Rico se otorgue mediante una orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La propuesta establece un período de transición de 20 años, durante el cual se crearía un Fondo de Transición de Puerto Rico con un presupuesto de $36,000 millones anuales para facilitar el desarrollo económico de la isla.
Como era de esperarse, la respuesta de los principales partidos políticos no tardó en llegar. Con vehemencia, rechazaron la idea y catalogaron la propuesta como inviable, mientras en redes sociales y medios de comunicación surgían calificativos como "traidores" y "vendepatria" dirigidos a quienes impulsan la discusión.
El documento original no aborda directamente algunos de los retos estructurales que enfrenta Puerto Rico en la actualidad, pero sugiere que, con los fondos adecuados, la transición hacia la soberanía es factible. La idea de establecer un modelo de desarrollo independiente ha reavivado el debate sobre el futuro político de la isla.
Más allá de la propuesta contenida en el memorando, hay elementos adicionales que, de implementarse, fortalecerían cualquier transición hacia un estado soberano. Entre ellos, considero fundamentales:
- La eliminación de la Junta de Supervisión Fiscal, que actualmente limita la capacidad del gobierno local para tomar decisiones económicas.
- La apertura del comercio marítimo con otros países, permitiendo a Puerto Rico desarrollar relaciones económicas sin la intervención estadounidense.
- Un sistema de gobierno eficiente, eliminando el bipartidismo que ha privatizado los servicios esenciales y debilitado la economía.
- La reinversión de los fondos de infraestructura, garantizando que los ingresos por peajes se utilicen en la mejora de carreteras y transporte público.
- Un sistema de salud universal con pagador único, eliminando la influencia de aseguradoras privadas sobre los fondos de Medicaid.
- Una legislatura unicameral más efectiva y representativa, donde el liderazgo recaiga en quien obtenga el mayor respaldo electoral.
- Una educación de calidad, con especial énfasis en la educación especial y la inclusión.
- Una fuerza de seguridad bien remunerada, con garantías de retiro justas y sostenibles.
La propuesta del memorando ha generado controversia porque desafía el modelo tradicional de cambio de estatus, al sugerir que la independencia podría establecerse sin necesidad de un plebiscito. Pero más allá del debate sobre su viabilidad, ha abierto la puerta a una discusión urgente: ¿cómo debería estructurarse un Puerto Rico soberano?
Si la transición ocurre bajo los términos del documento o con modificaciones sustanciales, lo cierto es que el país enfrenta una encrucijada. Seguir en la misma dirección o construir un nuevo modelo es una decisión que, tarde o temprano, tendrá que tomarse.
Lo que hoy parece nimio, quizás mañana cobra más notoriedad.
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