Yo soy la UPR!

 


Cuando en 1979 recibí la carta de la Escuela de Medicina de Harvard informándome que era su primera alternativa si alguno de los 140 admitidos rechazaba su plaza, sentí algo inesperado. Alivio. No por el rechazo, sino porque para mis padres —quienes ya se esforzaban al máximo pagando mi colegio privado— aquella matrícula y estadía hubiera sido imposible. La Universidad de Puerto Rico (UPR) fue, desde entonces, no un segundo destino, sino el único destino posible. 

Resultó ser mi mejor destino.

Desde los cinco años quise ser médico. El Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la UPR me recibió en 1975 y me formó durante cuatro años en el arte y la ciencia de la medicina. Luego completé cinco años de cirugía general en los hospitales afiliados de la misma universidad. 

Quería ser cirujano pediátrico, pero una plaza que me acepto en Washington quedó fuera de mi alcance económico en 1984. Una vez más, el RCM ideó un plan que fortalecía y daba servicio al pueblo. Decidieron entrenarme como el primer cirujano pediátrico de Puerto Rico. La UPR siempre encontró el camino cuando la pobreza me arropaba.

Durante los últimos cuarenta y un años he operado a cientos de miles de niños con condiciones quirúrgicas de toda complejidad: defectos congénitos, tumores, cirugía abdominal, esofágica y torácica. En 1994 fui el primer cirujano pediátrico en realizar laparoscopia en niños en la isla, inaugurando una era mínimamente invasiva que cambiaría la práctica quirúrgica pediátrica en Puerto Rico. Más de diez procedimientos laparoscópicos adicionales fueron realizados por primera vez aquí gracias a esa formación que me dio la UPR.

Dirigí el Departamento de Cirugía del Hospital Pediátrico Universitario, la institución pediátrica más importante del país, parte del mismo sistema universitario que me formó. He publicado más de sesenta artículos científicos en cirugías pediátricas —más que cualquier otro cirujano pediátrico activo en la isla— y he escrito nueve capítulos en textos internacionales de la especialidad. En 1993 fundé "Pediatric Surgery Update", una revista electrónica que hoy llega mensualmente a más de 2,500 suscriptores en todo el mundo y que aún revisa tres temas de la especialidad cada mes. Como si la medicina y la ciencia no bastaran para llenar una vida, también he escrito cuarenta y tres novelas, porque la UPR me enseñó que el conocimiento y la creatividad no tienen fronteras.

Todo esto nació en los pasillos de la UPR. Por eso resulta doloroso ver cómo esa misma institución es atacada en los medios y opera hoy con presupuestos significativamente menores que hace quince años. La educación pública universitaria no es un gasto. Es una inversión que transforma vidas, construye profesionales y sostiene la salud, la cultura y el futuro de un pueblo.

Yo no sería quien soy sin la Universidad de Puerto Rico. Por eso, con orgullo y con gratitud, puedo afirmar con absoluta certeza:

—Yo soy la UPR!

* El autor es Profesor de Cirugía Pediátrica, Escuela de Medicina UPR y escritor.

 

 

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