Crítica Literaria de — Uanda la Panda de Tito Lugo MD
Hay libros que llevan el nombre de un niño en el título pero llevan el peso de una vida entera en cada página. Uanda la Panda es uno de ellos. La obra más reciente del prolífico escritor puertorriqueño Tito Lugo MD —número 43 en una bibliografía que ya es, por sí misma, un acto de resistencia creativa— es formalmente una novela sobre una panda huérfana criada por un cazador viudo en las montañas de Sichuan. Pero quien la lee desde las primeras páginas reconoce que ese bosque de Wolong es algo más que una geografía. Es un estado del alma.
La prosa como ecosistema
Lo primero que golpea al lector es la calidad de la prosa. Lugo escribe el bosque de Wolong con una precisión que no es documental sino sensorial y moral. La niebla que "toma la forma de Mei", las campanas de cristal que forman los bambúes helados, el río Pitiao que "guarda los nombres de los que se han ido en las rocas del fondo" —todo esto construye un mundo donde la naturaleza no es decorado sino participante activa de la historia. El bosque respira, espera, y presta atención. Esta personificación del paisaje, lejos de caer en el sentimentalismo fácil, funciona porque está anclada en un conocimiento botánico y etológico genuino que le da credibilidad científica a lo que podría haber sido puro artificio literario.
La sintaxis tiene una cadencia propia, deliberada, que imita la economía del cazador. Frases cortas que avanzan sin levantar los pies más de lo necesario, seguidas de momentos de apertura lírica cuando el dolor o la belleza lo requieren. Es una prosa que sabe cuándo detenerse y cuándo correr entre los bambúes.
El duelo como arquitectura narrativa
Wei Long, el cazador de cuarenta y tres años con el arco de tres siglos y la piedra de jade en el bolsillo izquierdo, es uno de los personajes más logrados que Lugo ha construido. Su duelo —por Mei, por Lin, por la hija que nunca pudo sentir el frío de ese octubre— no se explica ni se dramatiza. Se acumula en objetos. La manta de la golondrina de alas asimétricas, la piedra ovalada que el cuerpo busca sin que la mente lo ordene. Lugo entiende que el dolor verdadero no se nombra; se carga.
La llegada de Uanda al pecho de este hombre —ochenta y siete gramos de temblor y calor— es el momento eje de la novela, y Lugo lo maneja con una contención admirable. No hay melodrama. Hay una decisión, tomada en el tiempo que un cazador tarda en leer un claro, que resulta ser también la decisión de volver a existir.
El amor como geometría
Uno de los hallazgos más brillantes del libro es la frase que ancla la escena de la madre panda. "La geometría del amor tiene esa característica. No tiene excepciones." Es la síntesis de toda la novela. La madre panda no huye porque la geometría entre sus patas y la cría hace imposible el abandono. Wei Long no se va porque la misma geometría, invisible pero absoluta, lo ata a Uanda desde el primer instante. No hay decisión consciente. Hay una ley que opera por debajo de la conciencia.
Esta idea —que el amor no se elige sino que se reconoce— recorre todo el libro y lo eleva de fábula a filosofía.
Las citas de Confucio: el marco que encuadra
El uso de las citas confucianas al inicio y cierre de cada capítulo no es un ornamento cultural sino una clave estructural. La pregunta final —"¿Qué significa para ti volver a casa?"— que cierra el cuerpo del texto antes de la dedicatoria, devuelve al lector a la pregunta que ha estado latiendo desde la primera página: ¿qué es una familia? ¿Qué es un hogar? La respuesta de Lugo es la más sencilla y la más difícil: "Algunas familias no se parecen por fuera. Pero por dentro, laten al mismo ritmo."
La dedicatoria como clave de lectura
La novela está dedicada a Wanda Torres Otero, esposa del autor, y el nombre de la protagonista —Uanda— lleva esa presencia cifrada. Es un gesto de amor que, conocida la dedicatoria, reencuadra toda la historia. El libro entero es una carta de amor disfrazada de fábula. Esto no disminuye la obra sino que la ilumina. Los mejores libros siempre son, en alguna de sus capas, cartas dirigidas a alguien.
Consideraciones críticas
Si hay algo que señalar desde una perspectiva crítica es que la novela exige del lector una disposición de lentitud que el ritmo contemporáneo a veces conspira contra. No hay concesiones al suspense fácil ni a la trama de conflictos externos. El drama de Uanda la Panda es interior, espacial, atmosférico. Quien llegue buscando acción saldrá frustrado. Quien llegue dispuesto a dejar que el bosque de Wolong lo rodee —a dejarse envolver por esa niebla que a veces toma la forma de lo que amamos y perdimos— saldrá transformado.
Conclusión
Uanda la Panda es una novela sobre el duelo, la paternidad improbable, la familia que se construye fuera de la sangre, y la manera en que los lugares que amamos nos guardan incluso cuando no estamos. Escrita con una madurez estilística que solo dan décadas de oficio y de vida, confirma a Tito Lugo MD como uno de los narradores más singulares de la literatura puertorriqueña contemporánea. Un médico que opera también con palabras, con la misma precisión y el mismo propósito —sanar algo en quien se le pone enfrente.
El bosque de Wolong no necesita que nadie llegue para existir. Pero esta novela necesita que usted llegue.
"Donde quiera que vayas, ve con todo tu corazón."
—Confucio, citado en la novela
Disponible:
https://www.amazon.com/dp/B0GYS36SRR
https://www.bubok.es/libros/285633/uanda-la-panda
https://draft2digital.com/book/4242353#print
https://publishes.bookmundo.com/books/22065558
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