Un gobierno para los suyos
El gobierno actual parece actuar como una secta cerrada, sin otro propósito que proteger y beneficiar a los suyos. Permanece indiferente ante el grito desesperado de quienes carecen de agua, electricidad o de ambos servicios esenciales. Gobierna con temeridad y se conduce como si sus decisiones no tuvieran consecuencias, mientras condena al pueblo a una vida cada vez más precaria, angustiosa y tenebrosa. El nombramiento de los jefes de agencia ha sido un ejercicio de reciclaje político e ineficiencia. Los mismos funcionarios pasan de una dependencia a otra, aunque su desempeño haya dejado mucho que desear. Parecería que sus allegados se nutren de una política de bienestar diseñada exclusivamente para ellos. Aumentar sus ingresos, proteger sus privilegios y favorecer a los empresarios que financiaron y sostuvieron la campaña electoral que los llevó al poder. Pero el problema no termina en la incompetencia administrativa. Cuando el gobierno pierde de vista que...